Qatar: Condenan a mujer con 100 latigazos y 7 años de prisión tras ser víctima de una violación sexual

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Escrito por Stephanie Cortez, integrante de la Comisión de Diálogos Humanos del Equipo de Derechos Humanos

Qatar, sede de la Copa Mundial de fútbol 2022 se encuentra en el ojo de la tormenta tras la desafortunada situación legal en que se encuentra una ciudadana mexicana dentro de esta ciudad. Paola Schietekat Sedas se encontraba trabajando en la ciudad de Doha como parte del Comité Organizador del Mundial de Fútbol, programado para el 21 de noviembre. Dicha experiencia fue opacada el 6 de junio del año pasado, con un evento que le perseguirá por el resto de su vida: un amigo (cuya identidad no ha sido revelada hasta el momento), entró forzosamente a su casa mientras dormía y violentó física y sexualmente de ella. Grande fue su sorpresa cuando, al acudir a las autoridades cataríes en búsqueda de apoyo y justicia, ella resultó condenada en lugar de su agresor.

Es pertinente repasar cómo se dio este giro inesperado de acontecimientos. Después de la agresión ocurrida, Paola documentó los moretones y heridas con fotos, y pasó la noche en un hotel por temor a que su agresor regresara. Al día siguiente, después de obtener el certificado médico, fue a interponer una denuncia acompañada del cónsul de México en Qatar, Luis Ancona, quien le recomendó luchar hasta las últimas consecuencias. No obstante, el caso dio un giro de 180° grados cuando, en el interrogatorio, la investigación se tornó contra ella, ya que su agresor se había presentado a la policía y la acusó de mantener relaciones extramatrimoniales, al alegar que la agresión sexual contra Paola fueron relaciones sexuales consentidas. Tanto la investigación hecha por la fiscalía como el caso presentado al juez no trataron de la agresión sexual, sino si ella había mantenido relaciones extramatrimoniales. Finalmente, los jueces fallaron a favor del agresor y condenaron a Paola con 7 años de prisión y 100 latigazos.

Paola fue afortunada de no estar en el país cuando fue dictada su sentencia. Tanto el Comité Organizador del Mundial como el Human Rights Watch hicieron posible que ella pudiera regresar a México el 25 de junio, a costa de dejar su trabajo soñado. Gracias a ello, no se pudo ejecutar la condena, pero significó el inicio de otro proceso largo y doloroso en México. La abogada le recomendó casarse con su agresor para evitar la sentencia, a lo cual ella se rehusó rotundamente. En cambio, decidió dar a conocer su historia el 8 de febrero en el portal de Fuga de Cerebros, donde ella escribió un artículo relatando todo lo ocurrido. Denunció a las autoridades cataríes, pero también al consulado mexicano, apuntando su ausencia y nulo involucramiento durante el proceso que ella estaba atravesando. También apuntó la precariedad del proceso, pues las autoridades no le ofrecieron traductores, alegando que ella “hablaba bien el árabe”, cuando ella no dominaba el idioma. Sin embargo, el caso se dio a conocer internacionalmente por el pronunciamiento del secretario de Relaciones Exteriores el 19 de febrero, quien expresó su apoyo a Paola y anunció que el consultor jurídico del SRE la representaría para que se respeten todos sus derechos como mujer mexicana.

El caso de Paola invita a reflexionar sobre la situación de la mujer en Qatar, bajo la Ley Islámica que rige en dicho país. Es sorprendente lo fácil que fue convencer a las autoridades del lugar que una innegable violación sexual era una “relación extramatrimonial consentida”. A pesar que las leyes que rigen en Qatar son más liberales en comparación de otros países árabes, las mujeres siguen estando en una evidente desventaja y con garantías mínimas para que sus derechos sean respetados. El sistema jurídico defiende y cree al agresor, no en las víctimas, y por eso, ante una agresión sexual, prefieren callar en lugar de denunciar, porque existe una alta probabilidad de que ellas sean las castigadas. Dicha realidad resulta peligrosa a puertas de un gran evento como la Copa Mundial, donde irán turistas de todos los países occidentales, inconscientes de las reglas que rigen dicho país, en especial del riesgo que estas suponen para los grupos socialmente desfavorecidos, e inconscientes de la ineficiencia de las Embajadas en caso de algún problema. Nadie está exento de ser una nueva Paola en Qatar, pero sin la misma suerte de poder regresar a su país ante una condena indignante.

 

Fuentes: El Sol de México, El País, El Informador, Julio Castillero: Periodismo con credibilidad.

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