El 2020 y el COVID-19: ¿Cuánto tiempo se ha perdido en la lucha contra el cambio climático?

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Escrito por Joaquín López Matheus y Andrea Gómez La Rosa, miembros de la Comisión de Diálogos Humanos del Equipo de Derechos Humanos. 

Introducción

El 2020 comenzó como un año normal. Algunas de las noticias se referían a una neumonía de origen desconocido en los hospitales de Wuhan, China, a mediados de diciembre del 2019. El 13 de enero del 2020, la Organización Mundial de la Salud informó sobre el entonces primer caso confirmado fuera de China. La Organización Mundial de la Salud declaraba el 30 de enero del 2020 la existencia de un riesgo de salud pública de interés internacional y, posteriormente, el 11 de marzo del 2020, que la enfermedad se consideraba ya una pandemia por la cantidad extremadamente alta de personas infectadas y de fallecidos. [1] En ese sentido, en medio del surgimiento de la pandemia por el virus de la SARS-CoV-2, también surgía un impacto medioambiental, el cual causó diversos efectos en el medio ambiente y el clima. A continuación, en el presente artículo se abordará el cambio climático, tanto antes como después del inicio de la pandemia de COVID-19. En adición a ello se aproximará acerca de las consecuencias de la sociedad a raíz de este acontecimiento que ha marcado un hito en la historia de la humanidad. 

El cambio climático antes de pandemia

Desde el principio de la era de la industrialización hasta el año en el que se declaró al virus de la SARS-CoV-2 como pandemia, 2020, se ha producido un aumento de la media de las temperaturas globales en el planeta. Como consecuencia, han ocurrido diversos eventos medioambientales, como la fundición de glaciares y la subida del nivel del mar. [2] 

Por un lado, el cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, por ejemplo, a través de las variaciones del ciclo solar. Sin embargo, desde el siglo XIX, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. La quema de combustibles fósiles genera emisiones de gases de efecto invernadero que actúan como una manta que envuelve a la Tierra, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas. [3] Por otro lado, cabe destacar que el calentamiento global es la causa del cambio climático. En ese sentido, el aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, derivadas de la actividad del ser humano, están provocando variaciones en el clima que de manera natural no se producirían. [4]

Como ya se mencionó líneas arriba, de acuerdo con la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, después de más de siglo y medio de industrialización, deforestación y agricultura a gran escala, las cantidades de gases de efecto invernadero en la atmósfera se han incrementado en niveles nunca antes vistos en tres millones de años. [5]

El cambio climático después del comienzo de la pandemia

Debido a la pandemia causada por el COVID-19, los países alrededor del mundo se vieron en la obligación de paralizar cierto tipo de actividades que comúnmente se desarrollaban, siendo estas suspendidas debido a medidas de confinamiento y la desaceleración de la economía. Ello ocasionó que hubiese una efímera reducción en las emisiones de gases efecto invernadero, las cuales ahora ya se encuentran nuevamente en ascenso [5]. Asimismo, la pandemia también aumentó los peligros ambientales como los meteorológicos, climáticos, etc. afectando la cadena de suministro de alimentos al perturbar el sector agrícola. 

Sobre los gases de efecto invernadero, estos siguieron en aumento. “Las fracciones molares de dióxido de carbono (CO2) promediadas a nivel mundial ya han superado las 410 partes por millón (ppm)” [6]. En cuanto al océano, “Más del 80% del área oceánica experimentó al menos una ola de calor marina en 2020”[6], asimismo, el contenido de calor oceánico continuó en ascenso al igual que el nivel promedio del mar debido a que se están derritiendo las capas de hielo de los polos. En cuanto a la criosfera, una extensión de 3,74 millones de km2 de hielo en el Ártico disminuyó por derretimiento, situación similar sucedió en Groenlandia.

Todo esto conllevó a que los efectos de los fenómenos naturales sean más destructivos como las inundaciones debido a fuertes lluvias en África y Asia o el otro extremo que son las sequías en América del Sur. Esto último en otros países como en Estados Unidos contribuyó a la aparición de incendios. También, la temperatura incrementó trayendo consigo olas de calor nunca antes registradas en países del Caribe como Cuba, Dominica, Granada y Puerto Rico. Finalmente, hubo un aumento en la cantidad de tormentas en el Atlántico Norte registrándose un récord de 30 de estas, similar situación sucedió en Estados Unidos con 12 tormentas.

Consecuencias en la sociedad

Todo ello tuvo consecuencias en la sociedad, una sociedad que a la par estaba siendo amenazada por el virus COVID-19. Ello se evidencia en que las medidas tomadas frente a la pandemia impidieron una mejor respuesta frente a estos fenómenos naturales. Por ejemplo, la cuarentena impidió que llegue la ayuda asistencial a tiempo en Fiji y las medidas de distanciamiento social no permitió que grandes cantidades de personas puedan ser movilizadas por bus para ser evacuadas ante el ciclón Vongfong en Filipinas. Asimismo, hubo casos de hambruna por la variabilidad del clima y la presencia de fenómenos meteorológicos extremos. 

“En 2020, la pandemia afectó directamente la oferta y la demanda de alimentos, con interrupciones en las cadenas de suministro locales, nacionales y mundiales, comprometiendo el acceso a los insumos agrícolas, los recursos y los servicios necesarios para mantener la productividad agrícola y garantizar la seguridad alimentaria. Como resultado de las restricciones de movimiento agravadas por los desastres relacionados con el clima, se plantearon desafíos importantes para la gestión de la inseguridad alimentaria en todo el mundo, aseguran las agencias de la ONU”. [6]

Conclusión 

Desde el Equipo de Derechos Humanos, causa preocupación que el cambio climático, causado por el calentamiento global, está causando estragos desde hace mucho tiempo en el planeta. Ello se evidencia pues el ritmo acelerado no ha disminuído con la pandemia, sino ha incrementado. Junto con esta enfermedad del COVID-19 incluso los efectos en la población se hicieron más graves por lo que para evitar consecuencias fatídicas es necesario que se tome acción lo más pronto posible. Es de primordial importancia que se concientice a las personas escépticas de esta problemática, con el fin de que, en el futuro, la Tierra no sea vulnerado por el calentamiento global.

Bibliografía:

[1] El Tiempo. (2020, 11 de marzo). Atención: la OMS declara pandemia por el nuevo coronavirus. https://www.eltiempo.com/salud/coronavirus-ya-es-una-pandemia-declara-la-oms-471524 

[2] National Ocean Service. (2020, 18 de febrero). Is sea level rising? https://oceanservice.noaa.gov/facts/sealevel.html 

[3] Naciones Unidas. (2022). ¿Qué es el cambio climático? https://www.un.org/es/climatechange/what-is-climate-change 

[4] Acciona. (2020). ¿Qué es el cambio climático? https://www.acciona.com/es/cambio-climatico/?_adin=02021864894 

[5] Organización Metereológica Mundial (2020, 9 de septiembre). El cambio climático no se ha frenado por la COVID-19, según el informe United in Science. https://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-prensa/el-cambio-clim%C3%A1tico-no-se-ha-frenado-por-la-covid-19-seg%C3%BAn-el-informe  

[6] Naciones Unidas (2021, 19 de abril). El cambio climático no se ha frenado por la COVID-19, según el informe United in Science. https://news.un.org/es/story/2021/04/1490922

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