La vulneración del derecho a la vivienda adecuada en la literatura neorrealista peruana

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Escrito por Andrea Gómez, miembro de la Comisión de Diálogos Humanos del Equipo de Derechos Humanos.

 

Introducción:

La migración andina a la capital fue un fenómeno que caracterizó el comienzo de los años 50 y se intensificó a finales de la misma década. El sistema gamonal sufrió un declive y empezó a primar las sociedades industriales en el país y las ciudades de la sierra peruana “[…]se liberaron de los gamonales, que abusaban de los campesinos ‘pobres, humildes, cobardes’ “(Instituto de Estudios Peruanos 1995: 293) [1]. Debido a estos cambios, la literatura también se transformó; el movimiento indigenista que en ese tiempo se encontraba en su auge pasó al olvido y fue reemplazado por otra corriente, el neorrealismo. El protagonista dejó de ser el “indio marginado” y su lugar fue ocupado por un nuevo personaje, el migrante andino en la ciudad capitalina. 

El neorrealismo peruano ha sido abordado por distintos autores en distintos relatos a lo largo del tiempo; en esta oportunidad, se abordarán dos: Al Pie del Acantilado (Julio Ramón Ribeyro) y Lima, Hora Cero (Enrique Congrains). Estos relatos no sólo coinciden en la crítica social, y en el contexto migratorio en el que se desarrollan los eventos narrados, sino también en el hecho de que sus personajes son afectados por situaciones similares que desembocan en la desprotección de su derecho a la vivienda digna.

 

Los textos:

Al Pie del Acantilado:

“Nosotros somos como la higuerilla, como esa planta salvaje que brota y se multiplica en los lugares más amargos y escarpados. Véanla como crece en el arenal, sobre el canto rodado, en las acequias sin riego, en el desmonte, alrededor de los muladares. Ella no pide favores a nadie, pide tan sólo un pedazo de espacio para sobrevivir” [2].

Al Pie del Acantilado es un relato que narra las vicisitudes de un padre y sus dos hijos, quienes sufrían de una constante persecución lo cual les había hecho abandonar cada refugio que encontraban. “Veníamos huyendo de la ciudad como bandidos porque los escribanos y los policías nos habían echado de quinta en quinta y de corralón en corralón” [2].

Es por ello que terminan en Magdalena, construyendo su casa al pie del acantilado. Pronto se dieron cuenta que donde se instalaron, se había formado una grieta, pues el barranco se iba derrumbando cada cierto tiempo. Con ingenio arman un contrafuerte, con partes de desmonte y madera vieja, para contener el derrumbe. Así fueron haciendo mejoras en el acantilado y en la playa, pero al vivir en un zona agreste ello generó ciertos accidentes como la muerte por ahogamiento del hijo menor de la familia. 

Luego de otros sucesos, el relato finaliza con una nueva intervención de la autoridad, en este caso Municipal, que al detectar el crecimiento de las viviendas en el lugar impuso una orden de desalojo. Ello, junto a una promesa de reubicación, hace que las personas desocupen el lugar. Sin embargo, la realidad del protagonista no varía mucho pues luego de caminar un par de kilómetros por la playa con sus cosas en mano, se volvió a asentar en el lugar donde construiría su nuevo hogar. “Y escarbando entre las piedras, hundimos el primer cuartón de nuestra nueva vivienda” [2].

 

Lima, Hora Cero:

El relato trata sobre las vivencias de Mateo Torres, un joven que llega a Lima con las esperanzas de hallar un mejor futuro. Sin embargo, la situación se le complica. Es así que termina quedándose sin el dinero con el que llegó a la capital, por lo que se ve obligado a abandonar el hotel en donde se quedaba. Debido a las recomendaciones de un conocido, llega a Esperanza, una urbanización clandestina.

Es un hacinamiento de chozas construidas irregularmente en torno de un claro […] Chozas destartaladas” Y decide quedarse en el lugar. “Mateo Torres el reúne algunos adobes y ladrillos usados que ha encontrado en los basurales, sigue buscando y llega con latas viejas, trozos de madera, cartones, compra una esterilla y levanta su choza” [3].

Pero a parte de vivir en esas condiciones, a esa zona no llegan los servicios de agua y desagüe, por lo que entre los vecinos se turnan para acarrearla hasta el lugar. También deben convivir con sus propios desperdicios, solo procuran mantenerse lo mas alejados de los basurales. Tampoco hay luz por lo que se ayudan con el uso de velas, de kerosene. 

Sin embargo, la situación empeora cuando casi por finalizar el relato, el dueño de los terrenos donde se había asentado Esperanza, reclama la posesión de estos. Es así que ante el inminente desalojo, los pobladores salen a marchar a la plaza de armas, pidiendo que se les permita seguir habitando en los terrenos donde tienen construidos sus hogares. No obstante, al mismo tiempo que sucedía la manifestación, los caterpillars de los dueños invadían Esperanza y demolían todo con su paso. 

 

Derecho a la vivienda adecuada/ digna y análisis del texto:

Este derecho ha sido reconocido como parte del derecho a un nivel de vida adecuado, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De forma más explícita también ha sido recogida en el artículo 11, inciso 1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. “Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia” [4]. 

Según la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, este derecho se define como “debe considerarse más bien como el derecho a vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte” [5]. Esto debe entenderse más allá que el simple hecho de tener un techo. Implica vivir en un lugar seguro y digno. Pero no todos pueden disfrutar de tal derecho. “Más de mil millones de personas residen en viviendas deficientes y asentamientos informales. Cada año, varios millones de personas pierden su hogar y son desplazadas como consecuencia de proyectos de desarrollo, conflictos, desastres naturales o la crisis climática” [6].

Las características del derecho a una vivienda adecuada están definidas principalmente en la Observación general Nº 4 del Comité (1991) sobre el derecho a una vivienda adecuada y en la Observación general Nº 7 (1997) sobre desalojos forzosos. En cuanto a los criterios a observar sobre la vivienda adecuada están la seguridad en la tenencia, la disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura, la asequibilidad, la habitabilidad, la accesibilidad, la ubicación y la adecuación cultural. Estos son la protección contra el desalojo forzoso, demoliciones, injerencias arbitrarias, etc [5]. 

En ambos textos, tal como se menciona en el folleto informativo de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, no se le puede exigir al Estado construir viviendas para toda la población. En su lugar, “comprende las medidas necesarias para prevenir la falta de un techo, prohibir los desalojos forzosos, luchar contra la discriminación, centrarse en los grupos más vulnerables y marginados, asegurar la seguridad de tenencia para todos y garantizar que la vivienda de todas las personas sea adecuada” [5].

Asimismo, el proteger el derecho a la vivienda adecuada no implica que no se puedan llevar a cabo proyectos de desarrollo que puedan desplazar personas. Sin embargo, en estos proyectos deben llevar a cabo procedimientos en los que haya consideración con sus necesidades, de tal forma que se minimice la escala de perturbaciones que causan. Esta problemática se evidencia en el texto Al Pie del Acantilado, en donde, la Municipalidad si bien tenía la legitimidad de desalojarlos pues estaban ocupando bienes públicos, nunca se preocupó en buscar lugares de calidad y adecuados en donde poder reubicar a las personas. 

De la misma manera, en esta historia resalta el aspecto de los desalojos forzosos. La Observación General N°7 los define como “el hecho de hacer salir a personas, familias y/o comunidades de los hogares y/o las tierras que ocupan, en forma permanente o provisional, sin ofrecerles medios apropiados de protección legal o de otra índole ni permitirles su acceso a ellos” [7]. Si bien, en el texto no se brinda mayor alcance con respecto a la legalidad con la que se llevó a cabo el proceso de desalojo, sí se puede inferir que los habitantes de la playa no contaron con recursos jurídicos apropiados, en especial, teniendo en cuenta su especial situación de vulnerabilidad.

En el texto Lima, Hora Cero se hace latente la problemática de la falta de acceso a servicios básicos. El derecho a la vivienda digna también contempla “el acceso al agua potable, a la energía para la cocción, la calefacción y el alumbrado, a instalaciones sanitarias y de lavado, a los medios de almacenar alimentos y de eliminar desechos, al desagüe de los terrenos y a los servicios de emergencia” [5]. Esperanza al ser un terreno no lotizado no contaba con estos servicios, al igual que en los demás asentamientos humanos de los que se menciona en el texto. Sin embargo, por más que la población salió a reclamar, el Estado no hizo ningún cambio en su situación. 

 

Conclusión:

En conclusión, en los textos analizados (Al Pie del Acantilado y Lima: Hora Cero), que pertenecen a la corriente literaria del neorrealismo es posible identificar la situación de vulnerabilidad en la que vivían los personajes. Uno de los tantos problemas que los quejaban era la desprotección de su derecho a la vivienda adecuada. Como en estos relatos son un reflejo de la sociedad de los años 50, es evidente la poca conciencia con respecto a los derechos económicos, sociales y culturales. Ello sumado al panorama agreste y marginal con el que se hallaban los migrantes en la capital hacía casi imposible que vieran protegidos sus derechos fundamentales. Sin embargo, han pasado varias décadas desde las fechas que se toman de referencia en estos cuentos, y la problemática aún persiste, por lo que es necesario seguir trabajando en la materialización de estos derechos como el de la vivienda adecuada, que tan relacionado está con el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado.

 

Bibliografía:

[1] Instituto de Estudios Peruanos (1995). Perú 1964-1994: economía, sociedad y política”. Lima: IEP ediciones. http://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/669 

[2] Ribeyro, J. (1964). Tres Historias Sublevantes. Al Pie del Acantilado. 

[3] Congrains, E. (1995). Lima, hora cero. Tercera edición. Lima: Círculo de Novelistas Peruanos.

[4] Asamblea General de las Naciones Unidas (1966). Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Resolución 2200A (XXI).

https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/international-covenant-economic-social-and-cultural-rights 

[5] Naciones Unidas (2009). El Derecho a una Vivienda Adecuada. Folleto informativo N° 21. Rev. 1.

https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Publications/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf 

[6] Naciones Unidas. Relator Especial sobre el Derecho a una Vivienda Adecuada. https://www.ohchr.org/es/special-procedures/sr-housing 

[7] Naciones Unidas (2014). Desalojos Forzosos. Folleto informativo N° 25. Rev. 1. https://www.ohchr.org/sites/default/files/FS25.Rev.1_sp.pdf

 

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